De niño, me enseñaron que todo posee un contrario. Los argumentos que dieron eran poco refutables: el bien y el mal, Dios y el diablo, el coyote y el correcaminos.
Luego, conocí la superficie de algunos conceptos que no hicieron más que reforzar la idea: el Ying y el Yang, la nota perfecta y el cero... la psicología cerró el círculo, cuando me dijo que yo no era yo, sino también un inconsciente.
Siempre me ha apasionado el misterio del hombre y su historia, por eso me pregunto: ¿Cuál es, entonces, el lado contrario al triángulo de las Bermudas?
¿Hay acaso otro triángulo allí por Japón, del otro lado del planeta, donde aparecen barcos y aviones que el hombre nunca inventó?
¿Hay debajo del Lago Ness un hueco o cueva gigante, sin una gota de agua, donde miles de monstruos lacustres caminan y se relacionan por la calle, de modo que es imposible no verlos?
¿Y qué hay del fenómeno OVNI? ¿Cada vez que alguien ve una luz aquí, es porque una luz desaparece del cielo extraterrestre o del firmamento inter-dimensional? Entonces, la bóveda extraterrestre o inter-dimensional debe estar llena de luces y naves, porque por aquí no es un árbol de navidad.
Así las cosas, en algún lugar del universo debe existir nuestro propio contrario. No sólo nuestro contrario personal, es decir de personalidad, sino nuestro contrario humano.
¿Y qué es un humano al revés? No lo sé, pero existe. Seguro.
Y también debe estar la Tierra alterna.
Todo existe en el universo, sobre todo lo contrario.
Acción - reacción, causa - efecto.
Tiene que existir el universo pegado, que se contrae, que gira alrededor de una luna verde, no lo sé... pero algo que sea bien al revés de lo nuestro.
Existe. Ese universo que gira para el otro lado, existe.
Pero mejor no aventurarme tanto, porque la mayoría de las cosas no me importan, pero sé que no puedo luchar contra un universo arremolinado, caótico, que no pueda entender.
Eso sí que da miedo, más vale ser prudente, mantengamos la cordura.
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